La inteligencia artificial y la creatividad

 

¿herramienta o fuente de sobreestimulación visual?

Por Paola N. | 05 Junio

La inteligencia artificial se ha convertido en uno de los temas más discutidos dentro del campo creativo. En cuestión de segundos, herramientas como los generadores de imágenes son capaces de producir ilustraciones, fotografías conceptuales y propuestas visuales que antes requerían horas de trabajo. Para muchos diseñadores esto representa una oportunidad para agilizar procesos y explorar nuevas posibilidades creativas.

Dentro del diseño gráfico, la exposición constante a imágenes, tendencias y referencias no es algo nuevo, pero la llegada de la inteligencia artificial ha multiplicado este fenómeno. Hoy es posible generar cientos de propuestas visuales en pocos minutos, alimentando un flujo de contenido prácticamente infinito pero repetitivo y nada original.

La creatividad necesita estímulos reales para poder desarrollarse, pero existe un punto en el que el exceso de información puede generar el efecto contrario. En la actualidad los diseñadores conviven con las redes sociales 24/7 en plataformas de inspiración, bancos de imágenes, cada vez es menos el distanciamiento que tenemos de las redes sociales, dado que nuestro trabajo recae ahí, formando una dependencia, entonces cómo logramos que la sobreestimulación no afecte nuestra creatividad, el generar ideas originales para procesos creativos únicos.

Cuando un diseñador recibe demasiadas imágenes, tendencias y referencias en un corto periodo de tiempo, el cerebro comienza a procesar información de manera superficial, en lugar de analizar y tomar el tiempo de cuestionarnos si nuestro consumo en redes sociales es necesario de forma continua, sin percatarnos de las consecuencias que se generan gradualmente, las ideas pueden volverse repetitivas, surgir bloqueos creativos constantes, la necesidad de ver referencias o sentir una sensación de agotamiento mental. 

 ¿Qué sucede cuando la cantidad de estímulos visuales supera nuestra capacidad para procesarlos?

Existe una creciente presión por producir más y más rápido con resultados inmediatos, algo que un ser humano no puede garantizar, y estas son las repercusiones de la utilización de inteligencia artificial, sin embargo, la creatividad no funciona bajo una misma lógica como la automatización de la iA, las mejores ideas suelen surgir a partir de la experimentación, la observación y el tiempo dedicado a pensar, es nuestro proceso creativo, cuando estos espacios desaparecen, no queda más que algo sin sentido ni funcionalidad. No hay que llegar a extremos al pensar que la inteligencia artificial no puede ser una herramienta para el diseño porque si puede ser, cuando se utiliza de forma consciente es una buena herramienta de trabajo, el problema no radica en la tecnología, sino lo que hacemos con   

ella, utilizar inteligencia artificial como apoyo para la investigación, explorar conceptos de otros países, traducción de libros esto puede enriquecer tu trabajo creativo, sin depender excesivamente de ella.  La inteligencia artificial es una herramienta de doble filo, hay que ser conscientes del uso que le damos y lo que consumimos en redes sociales, estamos en la época más alta de la inteligencia artificial el no apoyarnos de ella nos excluye de un mundo lleno de posibilidades, es importante no verla como un enemigo, sino como un aliado, y hacernos responsables de lo que consumimos, las grandes empresas utilizan la iA de forma más regular últimamente y no generan contenido fresco que conecte con la audiencia, debemos prestar más atención y tomarnos el tiempo de observar y cuestionar. 

 

       Referencias

 

Carr, N. (2020). Superficiales: ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? Taurus. 

 Sadin, É. (2018). La inteligencia artificial o el desafío del siglo: Anatomía de un antihumanismo radical. Caja Negra Editora. 

 Sánchez-Oro, M., & Robles, J. M. (2023). Tecnología digital, creatividad y cultura visual en la era de la inteligencia artificial. Editorial UOC.